miércoles, junio 10

Desempate

Los días amanecen cubiertos por neblina, también tienen frío supongo. Yo, amanezco con dos busos de algodón, dos pares de medias marca "adibas", dos polos (uno manga larga), una chompa qe hurté elegantemente de un amigo de colegio y una casaca qe me prestaron con garantía de por vida; todo esto hacen las veces de pijama para mi.

Tengo una última afición: la de saber a cuanto de temperatura estamos y si lloverá o habrá mareas altas qe eviten mis deseos castigados de surfear algún día a pesar de mi temor al mar. Hoy miércoles, la temperatura es de 16º con un cielo nublado (gran novedad). Parece qe hoy no va llover en Lima según el Servicio Nacional de Metereología e Hidrología del Perú, sin embargo por las noches siempre parece qe lloviznara, en Lima la desconsolada y sedienta.

En el Bus, qe esta repleto como de costumbre, envidio a las personas comodamente sentadas: boztesando con hambre, leyendo librillos de poesía cautiva o estudiando incontables separatas para un examen qe no tarda en llegar y jalarlos (en este caso mi envidia es etérea).
Me acomodo, siempre cerca de las personas qe llevan mandiles de medicina o uniformes de secretarias, porqe sé qe bajan pronto, en la Avenida Alfonso Ugarte y entonces puedo tomar sus puestos.

De pronto, distingo al fondo del bus, a un tipo qe me está mirando extrañamente, me saluda en forma militar, le devuelvo el saludo parcamente alzando una ceja y sonriendo como qien no qiere. Es Alex Torres, un ex amigo de mi hermana de la época de colegio primario, competencia mia año tras año en diferentes campos: torneos relámpagos de fulbito, concursos de saya, concursos de pintura o lo qe se le parecía, hasta competencias de glotones, donde era en lo qe destacaba.

Alex siempre me pareció arrogante, lastimosamente aniñado, presumido y con suerte. En las diferentes disputas qe tuvimos, me ganó (qizá alli recaigan todos los adjetivos con los qe lo recuerdo). En los campeonatos relámpagos de fulbito, su eqipo (siempre un año escolar mayor qe el mío) lleno de figuras seleccionadas para la selección del colegio, solía encajarle acomodadas goleadas a mi eqipo, plagado de chibolos con vicios, preocupados más en los quinceañeros del fin de semana qe a patear una pelota en nombre de un salón qe tenía fama de ser incorregible.

En los concursos de saya las diferencias no fueron tan grandes. Los chicos de mi salón, virtuosos innatos para el baile y todo lo qe impliqe ritmo, se organizaban muy bien para los concursos de danza, todos qerían un pedazo de la gloria y entrenaban duro después de las clases diarias, hasta los fines de semana, y yo, caí en la tentación y formé parte de esa repetición de ensayos diarios y esfuerzo físico impagable. Fueron dos concursos en el transcurso de dos años, el primero me llegó cuando cursaba el 4to año de primaria, fue un empate agónico y sospechoso. Mientras mi grupo de saya soltó palomas blancas en plena coreografía y los varones tuvimos qe soportar a las chicas encima de nuestros muslos por un buen tiempo mientras ellas sonreían como cojudas, el eqipo de saya de Alex, de Sofía (mi amor platónico en ese entonces), y mi hermana, se confiaba de su perfomance a base de minifaldas sugestivas, gritos en corillo soboneando a los pulcros jueces y a reventar cuetecillos estridentes qe casi chamuscan a un niño en las tribunas. Repito, fue un empate, y una pérdida para mí.

Ya en el segundo concurso, todos más viejos, menos estudiosos y preocupados en qien sería la pareja de qien en la fiesta de promoción, la competencia dejó mucho qe desear, mi eqipo de danza repitió gran parte de la coreografía pasada y en vez de palomas soltamos muchos gallos a la hora de gritar el nombre de nuestro colegio. Mientras el eqipo de Alex, Sofía y Ericka (mis dos amores platónicos en ese entonces) y mi hermana otra vez, se preocuparon más en su vestimenta plateada qe en practicar la agilidad de sus vueltas y la cordinación del espacio propinado para el concurso. Un desastre, ninguno de los dos eqipos defendió con honra el título y nos descalificaron con justicia en los octavos de final. Perdimos, pero yo sentí qe empate de nuevo con Alex.

En pintura es donde me jacto de salir victorioso. Mientras Alex pintaba a los personajes de Dragón Ball Z y gastaba todo su color amarillo en el cabello del Super Sayayín fase 3, yo dibujaba animales, fusiones de animales: tiburones con perros, leones con elefantes, tortugas con conejos. Mis dibujos no eran limpios, tampoco muy buenos, pero destacaban porqe nadie los entendía y a mi prosefor de Educación Artística le gustaba eso, porqe se ahorraba explicaciones o en todo caso, daba algunas qe no dejaban opción a réplica. Nunca supe explicar mis dibujos, pero me extendía murmurando con mis compañeros lo mal qe pintaba Alex el cabello largo y aguzado del Super Sayayín fase 3.

La competencia de glotones era un festín, nunca gané una, no obstante Alex tampoco. Un alumno, Carlos Pezantes, tres cabezas más alto qe yo y tres barrigas más ancho también, se alzaba con el título año tras año, sin contemplaciones. No era qe él comía más qe yo, si no, qe comía más rápido qe todos, más desesperado incluso. No me sentía un perdedor porqe Alex Torres no había ganado tampoco.

-

Alex aprovecha qe la personas van bajando del bus, no pierde tiempo (qiere el desempate, pienso) y se acerca:

-
Jonathan, a los tiempos man".
-Hola, si pues. Varios años ya".
-Y cómo estas? Te qitas a estudiar?".
-No, ahorita estoy yendo al trabajo, espero no llegar tarde, mira el tráfico".
-Si oe, este tráfico es asi todos los días, porqe todos los días tomo esta ruta para irme a trabajar"... (bla bla bla).

No ha cambiado, comienza a aducir qe trabaja en un banco, qe su mámi le manda dinero de España, qe su flaca le llega altamente porqe es celosa y por eso la engaña y qe esta ganando un buen dinero sin mucho esfuerzo. Evito preguntarle qe hace en el banco, qe cuando se fue su mámi a España, qe porqe le cela su flaca y cuanto es lo qe gana sin mucho esfuerzo. Qiero bajarme ya!.

No para. El tráfico ya no esta afuera en las pistas, ahora el tráfico esta dentro, en el bus, en sus palabras qe expiran antes de llegar a mis oídos. Los policias de tránsito no están en las esqinas de las avenidas, están en cada recuerdo qe él trae a mi mente con silbidos y agregando un "cuaanto tieeempo". Las papeletas no se las ponen al chofer por pasarse una luz roja, me las pone él con cada pausa qe hace para retomar aire y seguir con el monólogo. Los rompe muelles ya no estan en las pistas, ya no se sienten, ahora estan en cada pregunta qe me lanza qeriendo organizar la conversación, pero qe yo paso con suma velocidad sin importarme el trasero de mis pasajeros, en este caso de mis respuestas.

Me despido, deprimido. Le deseo suerte y le doy la mano. Me da las gracias por el deseo y me dice qe me cuide. No se aguanta y me lanza su última pregunta:

-
Oe man, tú eres emo no?".
-
No, soy Sagitario. Chao".

Hoy juega la selección peruana de fútbol contra la selección de Colombia, en Colombia. Alex me dijo qe Perú iba a perder por goleada, yo le dije qe Colombia iba a ganar por goleada...

Será nuestro desempate?




Dramatizaron hoy:
-Alex: "no no no, siempre pago un sol, si no me bajoo!".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

tu amio o ese q era tu "amio" es un acomplejado d mela jee...XD


JECAZURITA. (=

Lunatica dijo...

...y porque te ecuentras un paso adelante de lo que desconocen los demás.