Carlos está muriendo, una enfermedad qe el mismo crío y regó asiduamente le esta dando y no consejos. Si hubiera un examen de mérito para una enfermedad como la cirrosis de seguro mi tío Carlos hubiera aprobado con honoris causa. Si alguien se merecía esa enfermedad cruel y secante era él qe, cuando le agarraba mano al vaso no paraba en semanas, llegando a ser su record el de un mes entero bebiendo cualqier tipo de alcohol qe raspase la garganta y qemará las penas. Mi padre, su compañero fiel en el vicio, no qiere ni verlo. Conociéndolo como me lo imagino, no qerrá ver a su hermano mayor desparramado en una cama con 40 kilos menos y una voz qe ya no dicta nada, ni sus ganas por un buen trago de cañazo a las 7:00 am en Jirón Virú, a dos cuadras de la casa qe los vio crecer y decrecer a los hermanos Sandoval.
Son tres hermanos: Carlos, Lyly y John. La última vez qe converse con mi tía Lyly fue en la pollada qe organizó su familia para poder pagar el servicio hospitalario de mi tío Carlos, la vi muy demacrada, como si los pollos los hubieran estado friendo en sus manos. Y pensar qe era ella qien en mi pubertad desaparecía el acné de mi rostro con máqinas de útima tecnología qe adqiría del extranjero y no me cobraba ni un sol. Lyly me apena porqe cada vez qe algo fatal pasó en su familia fue la única qe puso el hombro y la cartera, la única qe estuvo detrás de la muerte condenándola para qe se aleje de su familia, la única. Cuando su mamá se puso mal Lyly era su calmante, el suero de cada día, hasta qe murió. Cuando mi papá John enfermó de tuberculosis y tuvo un enfrentamiento callejero qe lo dejó al borde del derrame cerebral, Lyly fue la única qe pidió ayuda, ninguna ayuda hubiera llegado si no hubiera sido por ella. John se salvó (por qe es inmortal el condenado) y como en toda su vida, fue muy mal agradecido con su hermana y volvió a recaer, tanto en la enfermeda como en el vicio. Ahora qe Carlos esta grave, Lyly es qien pone el pellejo anteponiendo a su familia, sus negocios, su relacion marital, incluso anteponiendo a ella misma, todo por su hermano qe qizás no lo valga, porqe fue un cretino con ella y siempre la envidió con desesperación.
Lyly olvidó esos días donde su negocio de venta de artefactos era un éxito llegando a tener 6 tiendas distribuidas por todo el cono norte y en donde les daba trabajo a sus hermanos, primos y tios. Todos estos le pagaron mal, robándole, ursurpándo las ganancias y sacándole provecho a la confianza qe la (en ese entonces) exitosa de la familia Sandoval había depositado en su sangre.
Nunca tuve las ganas para admirar algo de mi tía, hasta hoy. Hoy qe me doy cuenta qe ella ha cargado con los vivos muertos de su generación, con las hojas de otoño carentes de clorofila de su árbol genealógico, y a muchos les ha logrado salvar la vida y a otros les ha dado un deceso decente.
La última vez qe la ví qise abrazarla y darle fuerzas, también qise agradecerle por dejar de lado los rencores qe alejaron a nuestras familias, por ser un ejemplo de solidaridad y por, de alguna manera, cuidar de mi padre.
Gracias.
Son tres hermanos: Carlos, Lyly y John. La última vez qe converse con mi tía Lyly fue en la pollada qe organizó su familia para poder pagar el servicio hospitalario de mi tío Carlos, la vi muy demacrada, como si los pollos los hubieran estado friendo en sus manos. Y pensar qe era ella qien en mi pubertad desaparecía el acné de mi rostro con máqinas de útima tecnología qe adqiría del extranjero y no me cobraba ni un sol. Lyly me apena porqe cada vez qe algo fatal pasó en su familia fue la única qe puso el hombro y la cartera, la única qe estuvo detrás de la muerte condenándola para qe se aleje de su familia, la única. Cuando su mamá se puso mal Lyly era su calmante, el suero de cada día, hasta qe murió. Cuando mi papá John enfermó de tuberculosis y tuvo un enfrentamiento callejero qe lo dejó al borde del derrame cerebral, Lyly fue la única qe pidió ayuda, ninguna ayuda hubiera llegado si no hubiera sido por ella. John se salvó (por qe es inmortal el condenado) y como en toda su vida, fue muy mal agradecido con su hermana y volvió a recaer, tanto en la enfermeda como en el vicio. Ahora qe Carlos esta grave, Lyly es qien pone el pellejo anteponiendo a su familia, sus negocios, su relacion marital, incluso anteponiendo a ella misma, todo por su hermano qe qizás no lo valga, porqe fue un cretino con ella y siempre la envidió con desesperación.
Lyly olvidó esos días donde su negocio de venta de artefactos era un éxito llegando a tener 6 tiendas distribuidas por todo el cono norte y en donde les daba trabajo a sus hermanos, primos y tios. Todos estos le pagaron mal, robándole, ursurpándo las ganancias y sacándole provecho a la confianza qe la (en ese entonces) exitosa de la familia Sandoval había depositado en su sangre.
Nunca tuve las ganas para admirar algo de mi tía, hasta hoy. Hoy qe me doy cuenta qe ella ha cargado con los vivos muertos de su generación, con las hojas de otoño carentes de clorofila de su árbol genealógico, y a muchos les ha logrado salvar la vida y a otros les ha dado un deceso decente.
La última vez qe la ví qise abrazarla y darle fuerzas, también qise agradecerle por dejar de lado los rencores qe alejaron a nuestras familias, por ser un ejemplo de solidaridad y por, de alguna manera, cuidar de mi padre.
Gracias.




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